Transparencia Internacional (TI) acaba de  publicar su Informe Anual 2014[1](Índice de Percepción de la Corrupción), en el que aparece el  ranking de Transparencia de 175 países.  Venezuela y Haití encabezan,  la lista de los países que son percibidos como los más corruptos (menos transparentes) de América Latina.

 

Según  el Informe ambas naciones obtienen 19 puntos en una clasificación que va del 0 (altamente corrupto) al 100 (muy transparente) y ocupa el puesto 161 entre el total de naciones analizadas. En nuestra  región le sigue Paraguay, en el puesto 150 con 24 puntos. Chile y Uruguay, que empatan en la lista  se ubican en el puesto 21 y obtienen las mejores notas (ambas  73 puntos sobre 100).

 

Perú  “jalado” en transparencia. Como era de esperar, nuestro país  se ubica en el puesto 85 con un puntaje de 38 sobre 100, que viene arrastrando desde el 2012. En el Perú  la corrupción es una pandemia impregnada en  todos los poderes de la sociedad y  desgraciadamente es percibida por la gente como algo “normal”. Desafortunadamente, se ha hecho común la frase “no importa que robe, pero que haga obras”.
 

Lideran este ranking los países más transparentes (10 menos corruptos): Dinamarca (92), Nueva Zelanda (91),  Finlandia (89), Suecia (87), Noruega (86), Suiza (86)  Singapur (84), Irlanda (83), Luxemburgo (82) y Canadá (81). Estados Unidos logra 74 puntos en el 2014 y 73 puntos en el 2013 y le ubica en el puesto 17.

Cabe señalar dos aspectos importantes del Informe. Primero: El Informe está hecho en base a la percepción que Transparencia Internacional recoge de un  colectivo de expertos que trabajan en organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Asian Development Bank, el African  Development Bank, la Fundación Bertelsmann,  Freedom Bank, la unidad de inteligencia de The Economist, entre otros;  por lo tanto, se puede concluir diciendo: se trata de expertos con una visión más o menos homogénea (y parcial) sobre cómo se hacen las cosas en el mundo. En algunos casos, se pregunta a hombres de negocios que tienen contratos con el Estado acerca de su percepción sobre la corrupción, pero nunca le pregunta sobre su conocimiento directo y si lo hacen, simplemente no opinan. Y Segundo: el estudio sólo se ocupa de la corrupción de los funcionarios públicos, pero no de su contraparte, el sector privado. Es el otro defecto del Informe. No hay corruptos sin corruptores, todo el mundo lo sabe.

 

A diferencia del Índice de Percepción de Corrupción, el Barómetro Global de la Corrupción, se basa en un masivo sondeo mundial que refleja la opinión de los ciudadanos: encuestadoras internacionales preguntan a miles de personas en el mundo cómo perciben la corrupción pequeña (la que afecta sus vidas día a día, como el pedido de coimas de funcionarios o policías) y la corrupción grande (negociados en el Estado).

Finalmente, el diagnóstico de Transparencia Internacional (TI), debe servir  para que los partidos políticos y los gobiernos  de turno, prediquen con el ejemplo de la transparencia y buen gobierno,  adopten una actitud "mucho más firme" y tomen medidas "inmediatas", de "choque" , que ayuden a combatir la corrupción.***


[1] Desde 1995, la ONG con sede en Berlín Transparencia Internacional,  publica el Índice de Percepción de la Corrupción, el Informe Global de la Corrupción, el Barómetro Global de la Corrupción y el Índice de Fuentes de Soborno.  


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